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Una biblioteca es memoria, diálogo y luz, un estímulo constante para ejercer la pura alegría de leer. Emilio Lledó.

viernes, 24 de octubre de 2014

Día de las Bibliotecas escolares.

Hoy 24 de octubre se celebra el "Día de la Biblioteca" como homenaje y reconocimiento a la labor que desempeñan los bibliotecarios. Se reivindica así el papel de las bibliotecas como una institución imprescindible para la búsqueda de información y para la cultura.
En una sociedad como la actual, en la que todo cuesta dinero, la biblioteca constituye un espacio público, libre y gratuito.

Las bibliotecas son lugares de estudio y lectura, por lo tanto, como ya sabes, debes estar en silencio, mantener en todo momento el orden y cumplir con unas normas que tienes en el tablón de tu clase. Vamos a recordarlas.
Normas de la biblioteca

Es muy importante que los libros de las bibliotecas estén bien ordenados para que sea fácil encontrarlos. No debes desordenarlos ni dejar los libros en cualquier sitio. Cuando termines de usar un libro entrégalo a la profesora que esté allí.
¿Sabes cómo se organizan los libros de una biblioteca?


Para celebrar este día, en nuestro centro, hemos decorado las puertas de las clases con poemas bajo el eslogan "Ni un día sin leer". Espero que disfrutéis con su lectura.

Reproduzco también aquí el pregón homenaje a la escritora Ana María Matute redactado  por Antonio Rodríguez Almodóvar.


Pregón homenaje a Ana María Matute.

¡Ana María, despierta!

El príncipe se quedó contemplándola. Era guapa, el pelo negro, los ojos grandes, la boca carnosa. Luego la sacudió suavemente, por un hombro.

Insistió: -Vamos, mujer, que ya es hora.

Ana María, solo después de un rato, empezó a moverse. Primero movió un dedo, luego una ceja, luego entreabrió un ojo.

-¿Y tú... quién... eres? –preguntó, no sin gran esfuerzo.

-¡Soy el Príncipe Azul!

-¿El qué?

-El príncipe... ¿No te acuerdas? Tenemos que amarnos.

-¿Es obligatorio?

-Claro, lo manda la tradición.

-¡Pues entonces vete a hacer gárgaras!

Ana María se giró hacia un lado y volvió a dormirse. El príncipe quedó sumamente desconcertado. Se incorporó del filo del lecho y se puso a pasear la estancia.Vio las telarañas del tiempo colgando de los pesados cortinajes, vio a un par de alabarderos durmiendo de pie, la nariz del uno apoyada en la nariz del otro. Vio, o mejor dicho, escucuchó la estridente sinfonía de ronquidos que le llegaban de todas partes de aquel palacio encantado; ronquidos atronadores de guardianes forzudos, ronquidos silbantes de cocineros exquisitos, ronquidos trascendentes de capellanes gordinflones, ronquidos, ronquidos... Como que tuvo que taparse las orejas para no ser víctima de aquel terremoto sónico... y entonces se dio cuenta: ¡el fuego de la chimenea también dormía! Se acercó, aproximó una mano a aquellas llamas petrificadas y quedó ensimismado... Luego de un tiempo incontable, levantó la vista y vio sobre la repisa una hilera de libros. Eran libros de cuentos, los únicos objetos de aquel lugar que no habían acumulado polvo ni telarañas. Con un temblique en el dedo índice de la mano derecha, impropio de todo un príncipe, fue recorriendo los títulos: Cuentos de antaño, de Charles Perrault, Cuentos de los hermanos Grimm, Cuentos de H. C. Andersen, Cuentos de Ana María Matute... Al leer este último, el corazón empezó a repicarle. Sacó el libro y lo abrió. Al azar fue leyendo: “Todos nos acostamos con el lobo, pero lo que no podemos hacer es confundirlo con la abuelita.” “La infancia es más larga que la vida”. “El que no ama está muerto”. 

Justo al acabar esta frase, cesaron los ronquidos y el fuego de la chimenea cobró repentina vitalidad. El príncipe se apartó. 

-Eso, ahora ponte a curiosear en mis cosas -oyó a sus espaldas. Levantó un poco más la vista y vio, en el espejo de la chimenea, cómo se incorporaba en su magnífico lecho una dama todavía más magnífica. Casi cien años de edad, el pelo totalmente blanco y la sonrisa totalmente pura.

-¿Se puede saber qué día es hoy?la biblioteca

-¿Hoy?

-El príncipe no tenía ni la menor idea.

-¡Me acabo de acordar!- Exclamó ella-. ¡Es 24 de octubre, día de la Biblioteca! ¡No te quedes ahí pasmao, que los niños nos están esperando! ¡Vamos, Príncipe Azul, mueve el culo!

Antonio Rodríguez Almodóvar

Para finalizar... un poco de humor.




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